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Acompañamiento en el duelo y las pérdidas

El duelo es una respuesta sana ante una pérdida. No es un trastorno, no hay que curarlo y no tiene un plazo. La mayoría de las personas lo transitan con el apoyo de su entorno y sin necesidad de terapia.

Hay veces, sin embargo, en que el proceso se atasca. Porque la muerte fue repentina o traumática, porque la relación era complicada y quedan cosas sin decir, porque no hubo espacio para despedirse, porque alrededor todo el mundo esperaba que a estas alturas ya estuvieras bien, o porque simplemente no puedes sostenerlo solo.

Y hay pérdidas que no llevan tanatorio: una ruptura, un diagnóstico que cambia lo que esperabas de tu vida, un proyecto de familia que no llega, una migración, una etapa que se cierra. También son duelos, y también merecen ser tratados como tales.

El proceso

Cómo se trabaja

Las fases no son compartimentos estancos: se solapan y se ajustan a cada persona.

  1. 01

    Un espacio sin prisa

    Lo primero es poder hablar sin que nadie te consuele con frases hechas ni te sugiera que ya va siendo hora. A veces eso solo ya mueve bastante.

  2. 02

    Poner orden a la historia

    Reconstruir lo que pasó, incluido lo difícil, y darle un lugar. Con especial atención a la culpa y al enfado, que son las emociones que más se callan en el duelo.

  3. 03

    Trabajar lo traumático

    Cuando hay imágenes que vuelven —el momento de la noticia, la UCI, el accidente—, EMDR permite procesarlas para que el recuerdo de la persona no quede secuestrado por el de su muerte.

  4. 04

    Reconstruir el vínculo

    El objetivo no es «pasar página» ni olvidar. Es encontrar una forma de seguir vinculado que te permita vivir.

  5. 05

    Volver a la vida

    Retomar de forma gradual rutinas, relaciones y planes, sin que eso se viva como una traición.

Objetivos

Qué puedes esperar

No son promesas: son los objetivos hacia los que orientamos el trabajo y que vamos revisando por el camino.

  • Poder recordar sin que duela de la misma manera
  • Alivio de la culpa y espacio para el enfado
  • Recuperar rutinas y relaciones
  • Un vínculo con la persona que se pueda sostener
  • Sentir que el proceso avanza, aunque sea despacio

Dudas

Sobre esta terapia

  • No hay un plazo fijo. Como orientación: cuando pasados varios meses sientes que no hay ningún movimiento, cuando la culpa o las imágenes intrusivas ocupan gran parte del día, o cuando el duelo te está impidiendo funcionar. Y también, simplemente, cuando lo necesitas.

Pedir cita

¿Empezamos a trabajar en esto?

La primera sesión es de 60 minutos y sirve para evaluar tu caso y proponerte un plan. Sin compromiso de continuar.

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