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Terapia EMDR para el trauma y las experiencias difíciles

No todo lo que nos marca encaja en la idea que tenemos de «trauma». A veces es un acontecimiento claro —un accidente, una pérdida, una agresión, un diagnóstico— y a veces es algo más sostenido y silencioso: una infancia en la que había que estar alerta, una relación que fue erosionando la confianza, un entorno en el que no había espacio para lo que sentías.

Lo que tienen en común es que quedaron guardados de una forma particular. No como un recuerdo al que puedes volver con distancia, sino como algo que sigue activo: se dispara con un olor, un tono de voz, una situación que se parece. Y al dispararse, trae consigo la misma emoción, las mismas sensaciones y las mismas creencias sobre uno mismo que tenía entonces.

EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares) es un abordaje con respaldo empírico —reconocido por la OMS y por las principales guías clínicas para el estrés postraumático— que trabaja precisamente ahí: en ayudar al cerebro a terminar de procesar lo que quedó a medias.

El proceso

Cómo se trabaja

Las fases no son compartimentos estancos: se solapan y se ajustan a cada persona.

  1. 01

    Fase de preparación

    EMDR no empieza por el recuerdo. Empieza por asegurarnos de que tienes recursos suficientes para acercarte a él sin desbordarte: estabilización, regulación emocional y un lugar interno al que poder volver.

  2. 02

    Historia y plan de trabajo

    Identificamos qué experiencias están sosteniendo el malestar actual y en qué orden tiene sentido abordarlas. A veces el recuerdo que más duele no es por el que conviene empezar.

  3. 03

    Reprocesamiento

    Con estimulación bilateral —movimientos oculares, sonido o tacto alternos— acompaño el procesamiento del recuerdo. No se trata de revivirlo, sino de que el cerebro pueda integrarlo y archivarlo donde corresponde.

  4. 04

    Instalación y cierre

    Trabajamos para que la creencia negativa asociada («no estoy a salvo») deje paso a una más ajustada («eso ya pasó, ahora puedo cuidarme»), y para que el cuerpo lo registre también.

  5. 05

    Integración

    Lo que cambia en sesión tiene que aterrizar en tu día a día: en cómo te relacionas, en qué te permites, en cómo te hablas. Esa es la última parte del trabajo.

Objetivos

Qué puedes esperar

No son promesas: son los objetivos hacia los que orientamos el trabajo y que vamos revisando por el camino.

  • El recuerdo deja de traer consigo la misma carga emocional
  • Menos reacciones automáticas ante los disparadores
  • Creencias sobre ti mismo más ajustadas a la realidad presente
  • Recuperar el sueño y la sensación de calma en el cuerpo
  • Poder hablar de lo que pasó sin que te arrastre

Dudas

Sobre esta terapia

  • No. Una de las características de EMDR es que no requiere narrar el acontecimiento con todo detalle ni repetirlo sesión tras sesión. Trabajamos con la imagen, la emoción y la sensación corporal, y eso puede hacerse sin que tengas que relatarlo entero.

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